LA EXPERIENCIA AL RESCATE

Cuanto hubiera pagado por un poco de experiencia cuando comenzaba a realizar espectáculos de magia. Pero es una de tantas cosas que no se pueden comprar con dinero. Afortunadamente se adquiere con  tiempo y vivencias. Y de eso….algo he tenido.

EN UN ESPECTÁCULO INFANTIL

La cena era para celebrar un final de curso. Unas 100 personas entre adultos y peques, hacían tiempo mientras preparaban la comida.

El arrastrar de sillas y mesas, el murmullo de dos ventiladores gigantes y la charla de los adultos, me dieron la valoración de la acústica del local. Bajo cero.

PREPARATIVOS

Cristina y yo empezamos a preparar la escena. Ya sabes, mesa de sonido, altavoces, cables, ordenador, micros…Cuando tuvimos la técnica montada y supervisada, ya empecé a preparar la parte artística. Pero no se me iba de la cabeza que necesitaría un milagro para hacerme entender y yo no confiaba demasiado.

COMIENZA LA ACTUACIÓN.

Empecé a decirle a los niños y niñas, que no debíamos gritar mucho pues podíamos molestar la conversación de los papis (estos no se dieron por aludidos y continuaron hablando a gritos) y les hice un par de magias fuera de programa. Sólo la veteranía me dió fuerzas para iniciar el espectáculo. Allí no se entendía nada de nada.

DECIBELIOS

Y el caso es que no se trataba de decibelios. Podíamos subir la potencia de volumen que la teníamos a menos de la mitad y haber “tumbado” el local. Pero no hubiera servido de nada. Hubieran seguido sin entender nada. Fue uno de los pocos momentos que echas de menos un teatro (por su acústica).

APARECE LA EXPERIENCIA

No quedaba otra que bregar. Sin decir nada, suspendí dos rutinas mágicas donde el guión era super importante. Me dediqué a realizar magias, acortar guiones y procurar que los que estaban atentos, continuaran así. La mitad de padres iban a su bola y era una causa perdida. Los que hicieron el esfuerzo de seguir las magias se lo pasaron pipa, tanto mayores como nanos.

La experiencia se impuso y no quedó otra que salvar los trastos. En estos casos y después de la autocrítica, pienso que hay actuaciones en las que no puedes hacer mucho más. Así que, después de recoger los trastos y “agradecer” las atenciones, ya tenía mi mente puesta en la próxima actuación. Posiblemente, lo más inteligente que me dictó la experiencia.

Hasta la próxima !!!!

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